Primero quiero comenzar con una breve explicación de qué es y quiénes somos la Iglesia . Como todos sabemos la Iglesia es el cuerpo de Cristo, cada uno miembro del cuerpo y Jesús la cabeza. San Pablo lo dijo en la 1 Cor 12, 27 “Ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese cuerpo”. Para tener una explicación teológica de lo que es la Iglesia, El Catecismo en su apartado 777 dice que “La palabra “Iglesia” significa “convocación”. Designa la asamblea de aquellos a quienes convoca la palabra de Dios para formar el Pueblo de Dios y que, alimentados con el Cuerpo de Cristo, se convierten ellos mismos en Cuerpo de Cristo”.
Esto significa que todos somos Iglesia, cada uno somos miembros que unidos somos el cuerpo de Cristo, y él es la cabeza.
Ahora que ya comprendemos qué es o más bien quiénes somos la Iglesia, entonces podríamos preguntarnos; muy bien, ok y ahora ¿qué hago con todas estas definiciones? Que la Iglesia es la verdadera, que fundada por San Pedro, que es apostólica, etc. Etc. ¿para qué sirve tener una Iglesia, cuál es el sentido de la existencia de la Iglesia? ¿cuál es su misión?
Hablando bíblicamente, la respuesta está simple y clara en Mt. 28 19-20 donde Jesús nos MANDA diciendo lo siguiente:
“Vayan y hagan discípulos a todas las gentes…” y la cita sigue con …”bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Sato, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”
Pues ésta es la misión de la Iglesia Católica Apostólica, anunciar la Buena Nueva. Tal como el Evangelii Nuntiandi 18 (documento escrito por Papa Pablo VI en conmemoración de los 10 años del Concilio Vaticano II respondiendo a los problemas evangelizadores de la Iglesia) dice “Ella existe para evangelizar y “evangelizar significa para la Iglesia, llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro y renovar a la misma humanidad.”
Pero no solo es ir a anunciar a las personas la “Buena Nueva” y hablar de que “Jesús existe” que Jesús nos ama y murió por nosotros, la Buena Nueva incluye una serie de responsabilidades o compromisos, no es solamente hablar de lo que conocimos. Es cierto que el Padre Pujadas (fundador del Movimiento de Encuentros de Promoción Juvenil) dijo que sólo después de un encuentro con Cristo se logra el cambio, igual que Saulo (antes de ser San Pablo) sólo al encontrarse con Jesús cambió radicalmente, pero podemos notar algo peculiar entre todos los “grandes Padres de la Iglesia, Santos etc” no fue sólo decir que habían visto a Cristo y que creían en Él sino lo complementaban con su testimonio. Haciendo así su ejemplo la herramienta más fuerte para evangelizar, es decir más que solo hablar y hablar. En el último siglo la Iglesia ha retomado y reforzado esta misión de evangelizar, Pablo VI escribió:
“…está bien subrayar esto: para la Iglesia, el testimonio de una vida auténticamente cristiana, abandonada en Dios con una comunión que nadie puede interrumpir, e igualmente entrega al prójimo con un celo sin límites, es el primer medio de evangelizar.” EN apartado 41
Entonces no podemos hacernos los locos y decir que ya le hablamos al mundo de Jesús y que ahora es su problema qué hace con eso, sino que tenemos que adentrarnos en Él, ser cristianos, abandonarnos en Dios y entregarnos al prójimo.
De todas formas Dios es maravillosamente sabio y justo, ya que su perfección es de tal forma que al adentrarnos a empezar a conocerlo más, más queremos saber de Él, más lo conocemos, más lo seguimos más queremos ser como Él.
Bueno, entonces esto es como un círculo, un ciclo algo así como el de la lluvia. Comienza con el encuentro con Cristo, el enamoramiento (también lo dice la EN) con Jesús y luego sigue con el hambre de conocimiento, tal como cuando nos gusta alguien que nos metemos hasta su facebook sin que sepa, que sabemos hasta cuál es su comida favorita, de la misma forma, después de éste enfrentamiento con la realidad y con Cristo empezamos a conocerlo más y entonces lo empezamos a amar más, entre más lo amamos más queremos ser como Él y queremos imitarlo entonces somos testimonios de vida, evangelizamos con el ejemplo, y el círculo llega de nuevo al encuentro con Cristo porque nos estamos pareciendo más a Él y el círculo continúa.
Este círculo lo podemos resumir en el apartado 24 del EN, donde el Papa Pablo VI nos dice sabiamente lo siguiente:
“La evangelización, hemos dicho, es un paso complejo, con elementos variados: renovación de la humanidad, testimonio, anuncio explícito, adhesión del corazón, entrada en la comunidad, acogida de los signos, iniciativas de apostolado. Estos elementos pueden parecer contrastantes, incluso exclusivos. En realidad son complementarios y mutuamente enriquecedores.”
Así que debemos tomar cartas en el asunto, si ya hemos tenido un encuentro personal con Jesús, los invito a que comiencen su formación para poder continuar el ciclo de la Evangelización.
En el próximo artículo trataré de explicar cómo es que este ciclo funciona, con la ayuda del Documento de Aparecida, el Evangelii Nuntiandi y por su puesto la Biblia.
Por Carol Penados E-127
Recordemos que ser cristiano es seguir a Cristo y tratar de vivir como Cristo, si hacemos el esfuerzo podremos dar testimonio de cristo con nuestra vida y entonces si que pertenecemos al cuerpo de Cristo, a la Iglesia que fundó Cristo, saludos
César