
La culpa de que algunos hombres consagrados a Dios caigan en relaciones directas con mujeres es culpa de los hombres laicos.
Lo que pasa es que en algunos post que traduje para este blog, leí que el amor consiste en el sacrificio por el bien de una tercera persona. En el matrimonio tanto marido y mujer sacrifican cosas para entregarse en alianza mutua. En el caso del Sacerdocio la alianza es promovida al candidato por el mismo Cristo y aceptada por el individuo, en cuyo contrato el individuo se entrega al servicio ministerial de una congregación de convocados [Ekklesia en griego].
Dado que el planeta tierra está escaso de verdaderos hombres, es decir, hay pocos individuos de sexo masculino en capacidad de abandonar su egoísmo por el bien de una tercera parte, estas terceras partes [las mujercitas] terminan por fijarse en gente que ha sido entrenada para el verdadero amor que es Dios (Evangelio según San Juan) o sea en los hombres que han pasado decenas de trimestres adoptando la fe bíblica así como otras tareas purificadoras de la razón y de la virilidad humana y que los ha llevado a entregarse a su Iglesia por completo.
Parece que este costo de oportunidad incurrido es evidencia de amor (agapé) y termina por llamar la atención de las femeninas (talvez por el lado del eros). [Deus Caritas Est]
Si el lector ha oído de la oferta y la demanda se dará cuenta que esto es un shock de oferta: se redujo la disponibilidad de verdaderos hombres, sube el precio, la demanda busca bienes sustitutos y termina enfocandóse en nuestros sacerdotes consagrados.
En varias ocasiones escucho que las mujeres hablan muy bien de algún sacerdote, sobre todo si es joven. Y especulo que ese “deseo” no solo es un posible incentivo perverso, sino que también hay algo de necesidad no satisfecha por parte de los laicos masculinos.
Es tanta la necesidad y la escacez que resulta inevitable atentar contra lo prohibido.
Con esto no vaya a creer usted que pretendo justificar los hechos de estos ex-sacerdotes. Son lo que son y serán juzgados por quien corresponde. Pero en mi opinión, estos hechos ayudan a evidenciar el empobrecimiento de los bautizados que nos cerramos al Camino, la Verdad y la Vida. Renunciamos a la grandeza.
La buena noticia es que una vez te bautizan, sos Sacerdote, Profeta y Rey [CIC 1241]. Por lo tanto no estas excluido de someterte al entrenamiento que se someten nuestros sacerdotes consagrados.
Como dice la Sagrada Escritura “Ten valor y se hombre”.
Un amigo una vez me dijo que tenía más pegue cuando era seminarista que cuando no lo era, se alborotaban las patojas, decia: “ha de ser que en el seminario te enseñan a valorar a la persona humana, a ver el corazón, estar más pronto a la escucha”
A mí me parece que en el mundo hay una gran necesidad de ser verdaderamente escuchados. Sobretodo porque andamos todos estresados y quisieramos que los días tuvieran más horas. Puede resultar una verdadera faena escuchar al compañero de trabajo que se acerca para llegarnos a hablar de algún problema mientras estamos con tanto q hacer que si tiene suerte y le damos la oportunidad solo asentamos, aja, sí, mmm, y con esto no digo que descuidemos nuestro trabajo sino que podamos decir: no puedo escucharte bien ahora, juntemonos para almorzar y así puedo ayudarte más. Es un ejemplo, yo lo que veo es que nos falta realmente preocuparnos por las personas, que realmente nos importen.
Cuando yo hablo con un sacerdote para algna ayuda espiritual siento que no me juzga, que me ve con amor y empatía.
Nos hace falta a todos, hombres y mujeres ser más como Jesús.
Muy bonito post, gracias por compartirlo.
Bien… en ataque hacia el sacerdote es grande, el apoyo de parte de nosotros los fieles quienes tambien necesitamos de pastores debe ser grande, orar por nuestros sacerdotes y que ellos esten dispuestos tambien a abrirse a la accion del espíritu santo. Alejandose tambien de toda circunstancia humana que haga que quieran “colgar el hábito”. porque como bien se dice “la letra hace crecer pero tambien mata, en cambio el espiritu vivifica” lo que quiere decir que no es tanto el tiempo que se estudie para ser sacerdote sino el tiempo que se ora para mantenerse en el camino (esto sin dejar a un lado la preparación porsupuesto).
Decía Papa Pablo VI. “El celibato no es ausencia de mujer, es demaciada precencia de Dios.”
Oremos por los buenos sacerdotes que estan trabajando para que se preparen y caminen al lado del verdadero ideal de su vocacion y de la de todos nosotros. Dios.
porque como siempre “que vende más? lo que es facil corromper o lo que ya esta corrompido” por esto creo que es mucho mas atractivo tentar lo que es correcto.
Me parece Pablo. Pero también es importante destacar el asunto de los valores. Diego dice:
“En varias ocasiones escucho que las mujeres hablan muy bien de algún sacerdote, sobre todo si es joven. Y especulo que ese “deseo” no solo es un posible incentivo perverso, sino que también hay algo de necesidad no satisfecha por parte de los laicos masculinos”
Es decir que el problema de pronto no es si los sacerdotes caen o no, sino también que no hay hombres hechos y derechos, centrados en Cristo con esa capacidad de empatía y escucha y que en mi opinión no es solo del lado masculino, también hay mujeres que dejan de ser las princesas de Dios y se convierten en las mojigatas del Diablo.
Mujeres que no les importa salir con hombres casados (o con novia), sacerdotes, etc…
hombres que les gusta jugar con las mujeres como que fuera competencia de haber a cuantas les rompen el corazón
hombres y mujeres sin plena consciencia que hay q en el otro (nos caiga bien o mal) el rostro de Cristo.
En esta crisis, hay que escoger, muerte o vida, yo escogo vida y tu?
Buen punto de vista, nunca lo había pensado así. Gracias Diego por compartir, es muy interesante para pensar.