Resulta que muchas veces se escucha decir que en el relato de la conversión de San Pablo, camino a Damasco, se vió envuelto por una luz cegadora, que lo hizo caer tierra abajo de un caballo. Caballo que no aparece en las escrituras, entonces la pegunta radica en el ¿Por qué se escucha en las predicaciones e incluso conversaciones religiosas del mentado caballo que supuestamente boto a San Pablo?
La respuesta es muy simple, sucede que los artistas pintores, quisieron reproducir en el lienzo aquel suceso trascendental en la vida de San Pablo y del “cristianismo de occidente”, plasmando exageradamente y de manera subjetiva, haciendo de la caída del caballo, una analogía pictórica de lo contundente e importante que tuvo que ser ese acontecimiento, del encuentro metahistórico de Pablo con Jesucristo. Las imágenes se graban más que la palabras y pues eso quedo registrado de manera poderosa en la memoria de aquellos que observaban las pinturas (no puedo precisar cual fue la primera pintura o el artista que plasmo esta imagen de la caída del caballo) y esto se fue transmitiendo de persona a persona y quedo tan arraigada la figura, que aún después de aproximadamente dos mil años seguimos pensando que San Pablo se calló del caballo.
De cualquier manera nada le quita a tu fe seguir creyendo en el caballo, pero no pretendamos evangelizar a un historiador mencionándole al caballo, ¡porque puede ser que nos tome como mentirosos!
Erick Rodrigo Spiegeler Herrera
Si vos. O que nos tomen como verdaderos caballos, jaja.